Hoy una hermana ha venido a mi celda y me ha dicho – mira te traigo esta oración por si quieres publicarla en este tiempo que tanta gente está sufriendo por la partida de tantos seres queridos, a mi me la enviaron cuando murió mi madre –
Así que aquí, emocionada, os la dejo:
No llores si me amabas... Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme entre ellos! Si pudieras ver con tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! Si pudieras, por un instante contemplar como yo la belleza ante la cual los astros palidecen! Créeme: Cuando la muerte venga a romper tus ligaduras –como ha roto las mías- y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te he precedido, ese día volverás a ver a Aquel que te amó con todas las ternuras purificadas. Volverás a verme pero transfigurado. Avanzando contigo por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. Por eso, no llores si me amabas…” Oración de San Agustín a la muerte de su madre.

