Para Él realmente eres valioso,

no eres insignificante, le importas, porque eres obra de sus manos. Por eso te presta atención y te recuerda con cariño. Tienes que confiar en el «recuerdo de Dios: su memoria no es un “disco duro” que registra y almacena todos nuestros datos, su memoria es un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal». No quiere llevar la cuenta de tus errores y, en todo caso, te ayudará a aprender algo también de tus caídas. Porque te ama. Intenta quedarte un momento en silencio dejándote amar por Él. Intenta acallar todas las voces y gritos interiores y quédate un instante en sus brazos de amor.

Christus Vivit. nº115 Exhortación Postsinodal del Papa Francisco a los jóvenes

Entradas Relacionadas

Tierra de María II

Hna. Mª Consuelo de Jesús Crucificado (Continuación) Como verdadera hija de Nuestra Santa Madre, vivió verdadera pasión por la Iglesia

Leer más

Descubre más desde Carmelitas Descalzas de león

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo