Vivir de fe

Por Hna. Mª Candelaria de Cristo Resucitado.

Hoy la Liturgia de la Palabra es un “canto a la fe”, virtud  teologal, que se expresa con la vida, a través de las obras.

_En la primera lectura el profeta Habacuc  (Hab 1,2-3;2,2-4)  tiene que gritar “violencia”, y ver desgracias, catástrofes…, pero Dios le responde , y le dice: ”El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe”.

Es una llamada en nuestra vida a vivir de fe, a creer que el mal nunca tendrá la última palabra…, pues la justicia de Dios está revelada en Cristo, y Él nos trae la salvación (Rom 1,17).

El Señor nos invita a la paciencia, a la constancia, a la fidelidad, a esperar…, pues el Señor llegará a su tiempo, sin retrasarse…

¡Vivamos de fe, en su Presencia, con rectitud, aunque nos parezca percibir el silencio de Dios ante los acontecimientos de la Iglesia… ¡Confiemos, firmes en la fe!, pues -como dice el profeta Habacuc- : “Si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse”…!

_En la segunda lectura (2 Tim 1, 6-8. 13-14), escribe S. Pablo a Timoteo unas encendidas palabras de ánimo para todos: “vive con fe y amor cristiano”; “Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros”.

Nosotros, los creyentes, hemos recibido el don de la fe; a veces nos asalta la cobardía, el miedo, y es que el enemigo acecha…; pero hemos de invocar al Espíritu Santo para que nada nos arredre y nos llenamos de la fuerza del Señor para vivir el Evangelio, y ser testigos de su Amor.

¡Seamos valientes como San Pablo, para luchar y sufrir por Jesucristo, para que su Reino se difunda por todo el mundo, pues el Espíritu Santo nos sostiene en la debilidad y nos inspira lo que hemos de decir y hacer, ya que es un Espíritu de energía, de amor y buen juicio!

_El Evangelio (Lc 17,5-10) nos muestra dos parábolas:

La primera la dice el Señor cuando los apóstoles le piden que les aumente la fe. Entonces les propone creer en “el poder de la fe“, y les dice: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza”…-ya sabemos que esta semilla es la más pequeña…, pero en tierra germina y se hace un árbol grande, en el que anidan los pájaros (Mt 13,31-32)-

Jesús sólo les pide “tener fe”, pues no es importante la mayor o menor cantidad…

Con sólo tener una pequeña semilla de fe, Él hará que crezca y alcance lo impensable, lo que no cabe en mente humana, como el ejemplo que les pone: “diríais a una morera que se arranque de raíz y se plante en el mar y os obedecería”.

Jesús les quiere mostrar que la fe todo lo puede, que es capaz de cambiar la vida propia y la de todas las personas que nos rodean, porque actuaremos sostenidos por Dios, extendiendo el Reino de Dios…Si nuestra fe es sincera, profunda, y se apoya en la fuerza de Dios, nada, ni nadie nos podrá vencer…, pues nuestro cimiento es Dios…

La segunda es una llamada “a actuar con conciencia de ser siervos del Señor”. Vivir en Su Presencia, sirviendo al Señor, sin esperar nada a cambio, actuando con rectitud y sacrificio, y decir, al final de cada día: ”Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”… Dios es generoso y nos concederá la paz en el alma…

Cada uno de nosotros, en nuestro trabajo, en nuestro estado de vida, vivimos en la Presencia del Señor, y estamos llamados, cada mañana, al amanecer, a escuchar el susurro de la Voz de Dios. Podemos decir como el Salmo responsorial: ”Escucharemos tu Voz, Señor”(Sal 94). Y, así, en medio de las tareas, reavivar su Palabra, que nos llama a la Fe, a Confiar, a pedir la fuerza del Espíritu Santo, y creer en el poder de la gracia…Al final del día, cuando veamos cómo se han desarrollado los acontecimientos, descansando en los brazos del Padre, podemos reconocer que “somos siervos inútiles”…pero no debemos caer en la tristeza, sino aprender” el caminito “de Sta. Teresita, que se expresó así:

“Aunque yo hubiese realizado todas las obras de S. Pablo, seguiría creyéndome un “siervo inútil”; y eso es precisamente lo que constituye mi alegría, pues, al no tener nada, lo recibiré todo de Dios”… (UC 23.6)

En este mes misionero, la patrona de las misiones nos invita a hacernos pequeños, a descubrir que “somos capacidad de Jesús”, que la fe la llevamos en vasijas de barro. Creamos en el poder de la gracia, que puede transformarnos…Pues al atardecer de cada día, como al atardecer de la vida, nos examinarán en el Amor. ..¡Y es un don sentirse pobre y esperar en Dios!

Nuestra vida ha de ser una ofrenda al Amor, y nuestra paz es descansar en Él…

“En la tarde de esta vida, compareceré delante de Tí con las manos vacías, pues no te pido, Señor, que lleves cuenta de mis obras”…(Or 6)

Quizás tenemos “las manos vacías”, pero el corazón lleno de Amor, y lleno de nombres, lleno de pequeñas entregas, pequeñas ofrendas…

Nuestro apoyo es una confianza ciega, en la Fe, en la Bondad y Misericordia de Dios…¡Pero, vivir esto con alegría, en la intimidad con Él! y ser capaces de exclamar:

“Se siente una paz tan grande al saberse pobre, y al no contar más que con Dios”(UC 6.8.4.)

¡Elevemos nuestra oración a Dios y vivamos en su Presencia, recorriendo un camino de santidad, de pequeñas renuncias y pequeñas entregas!…

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